Cómo dar una buena presentación, los mejores tips para exponer con éxito

6 octubre 2022

¡Llegó el día de tu presentación!, ya sea en la escuela, la universidad o en el trabajo, ¡es muy importante para ti! Has estudiado demasiado, estás seguro y entusiasmado. 

Entras al lugar y te encuentras con muchas personas acomodándose en sus lugares para escucharte. Minutos después, sientes que alguien menciona tu nombre. Sí, es tu turno para exponer. Te levantas enérgico y caminas hacia el frente. Comienzas a hablar y a medida que pasan las diapositivas toda esa seguridad que tenías comienza a disminuir. Sin embargo, pudiste terminar la explicación ¡te felicito!, pero te has quedado con un gusto amargo por sentir que no fuiste lo más claro posible. 

Como dijo Albert Einstein “Si no lo puedes explicar de manera sencilla es porque no lo has entendido”. Para evitar esto y comunicar de manera eficaz es fundamental que mejores tus habilidades de hablar en público y la manera de dar las presentaciones. 

Por este motivo, recopilamos los mejores consejos para que puedas poner en práctica esta valiosa habilidad y que tus presentaciones sean todo un éxito. ¡Sigue leyendo! 

¿Cómo hacer una buena presentación y exponerla?

Si bien es importante la manera en que hablamos a la hora de exponer sobre un tema en particular. También debemos destacar que contamos con una herramienta determinante para llevarlo a cabo. Nos referimos a las presentaciones. Ese conjunto de diapositivas compuestas por textos e imágenes que ayudan a mejorar el entendimiento de la ponencia tanto al público como al orador. Por esta razón, a continuación desarrollaremos las principales consideraciones que hay que tener en cuenta para diseñarlas. 

En primer lugar, no debemos mezclar mucha información en una sola diapositiva. Cada una tiene que señalar una idea en particular de manera breve y directa.

Un buen parámetro para darnos cuenta si nuestra diapositiva está diseñada correctamente, es que se pueda entender en los primeros tres segundos. Para lograr esto, tienes que lograr que no tenga textos  excesivamente largos y utilizar imágenes o gráficos que permitan una interpretación rápida y sencilla. 

Además, es importante escoger una fuente de letra que sea legible y pueda ser vista por todo el público. Puedes ayudarte utilizando fondos claros que no tengan muchos detalles e implementando un buen manejo de los titulares.

Por último, debes evitar colocar imágenes dinámicas como gifs, ya que su movimiento puede distraer a la audiencia. Sabemos que son divertidos y llamativos, pero en ocasiones podrían ser molestos.

Por otro lado, y más relacionado con la manera de expresarnos, existen algunas consideraciones que hay que tener en cuenta para que el mensaje cause mayor impacto. 

En este sentido, es necesario que no utilicemos las diapositivas como una fuente de lectura exacta del discurso. Por esta razón, anteriormente mencionamos que no debe tener textos extensos. La presentación tiene que estar formada por un conjunto de frases o conceptos disparadores que nos permitan desarrollar la idea de cada diapositiva. Y como consecuencia, se demuestra mayor naturalidad y confianza con los espectadores.

Relacionado con el punto anterior, se debe evitar leer  la pantalla. Las diapositivas deben ser solo un apoyo para ti y para los espectadores, pero no debes depender de ellas. 

Por último, hemos visto que a veces los nervios juegan en contra al orador y provocan que comience a moverse por el espacio. Si bien no está mal el desplazamiento al exponer (siempre y cuando se utilice de manera correcta) lo que sí tienen que asegurarse de no tapar la visión del espectador. Quizás parezca obvio, pero en ese momento puede que no se den cuenta. 

¿Cómo debo prepararme para una presentación?

En primer lugar, tienes que realizar una lista de tus intereses personales. Si elegimos temas que nos interesan y apasionan, los expondremos con más entusiasmo y tanto su estudio como la recopilación de datos te resultará más sencillo. 

Luego debemos elegir el tema más relevante de los muchos que escribimos. Esto lo haremos de acuerdo a la situación o al contexto en que debamos exponer, además de tener en cuenta el efecto que queremos causar en nuestra audiencia.

Sin embargo, no en  todas las situaciones tenemos la posibilidad de elegir el tema. Puede que te guste hablar sobre música, pero si trabajas en una financiera quizás lo más conveniente es que expongas sobre los avances de la empresa y los intereses de tus jefes.

Entonces, una vez elegido el tópico sobre el que vamos a hablar, debemos empezar a investigar y a recopilar información. A medida que vamos haciendo esto, es necesario tomar apuntes y organizar todo el contenido. Aquí podemos ayudarnos con fichas y gráficos para extraer lo más relevante.

Una vez realizado estos pasos, comienza el momento de la práctica. Si existe una diferencia entre los presentadores que se destacan y los que no, es que los buenos oradores practican su discurso las veces que sea necesaria. Al ejercitar la exposición, se puede analizar el tiempo de duración, los puntos más importantes donde hay que cambiar el tono para enfatizar y los recursos de estilo que se puedan sumar para captar la atención del auditorio. 

Como hacer una buena presentacion

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de hacer exposiciones orales eficaces?

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta al momento de dar una presentación es el lenguaje no verbal. Un 65% de la información que se transmite en una exposición oral proviene del lenguaje no verbal.

  • La gestualidad puede acentuar, sustituir o contradecir lo que se expresa con palabras. Debemos hacer movimientos pausados, evitar dar la espalda al auditorio, utilizar gestos que acompañan al discurso y faciliten la comprensión. Una buena manera de practicar es frente al espejo, con amigos o familiares que te observen y den su opinión sobre tu manera de expresarte. 
  • La mirada puede ser muy efectiva para mejorar la comunicación con el auditorio. Mirar de manera individualizada a integrantes del público genera una mayor conexión y credibilidad en lo que se expone. De esta manera, se logra captar y mantener la atención del público mediante la emisión de un mensaje más exitoso. En este sentido, también ayuda mirar de manera general a todo el auditorio, pero siempre evitando mirar al vacío, el suelo o al techo.  
  • El volumen y la entonación son clave para conectar con el público. Es recomendable que la entonación sea variada y que tenga coherencia con la parte del discurso que se habla. No es la misma entonación para hacer aclaraciones que para exponer conclusiones. Así lograremos que el mensaje llegue con mayor claridad, apelando a las emociones del público. 
  • La indumentaria debe estar acorde a la personalidad del orador. Si nunca nadie te ha visto de traje y el contexto no amerita que lo utilices, no tiene sentido que te vistas de manera diferente a tu estilo (al menos que sea necesario por cuestiones de formalidad). 

Por otro lado, está claro que el lenguaje verbal es sumamente importante al momento de la presentación. Por lo tanto, se deben tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • El orden y la estructura de la exposición es clave para que el público pueda entender la  idea del discurso fácilmente y recordarla. Por esta razón, tienes que organizar el discurso de manera coherente y siguiendo un hilo conductor. Puedes ayudarte en emplear conectores discursivos para que el público pueda introducirse sobre cada uno de los puntos relevantes. Por ejemplo, para iniciar intervenciones puedes utilizar “el objetivo de esta exposición es” o “hablaré en primer lugar de…”.
  • El vocabulario debe ser adecuado al tema, a los conocimientos de la audiencia, al grado de formalidad y al propósito de la comunicación. No es lo mismo un contexto donde la audiencia se encuentra conformada por académicos especializados en química, que un público compuesto por los accionistas mayoritarios de una empresa. Debemos tener la capacidad de ponernos en su lugar y utilizar los términos que acostumbran en ese entorno. 
  • También es necesario que al momento de escribir la ponencia se le preste atención a la sintaxis. En ese sentido, las frases deben ser cortas y se debe evitar incluir información que no tenga relevancia alguna a la temática. Mientras el discurso tenga más cantidad de datos, mayor es la complejidad que tiene el espectador de asimilarlos. 
  • Por último, se debe realizar una conclusión sobre todo lo expuesto. En este punto, es interesante que el orador de lugar al público para que haga preguntas y se encuentre preparado para responder correctamente. Esto es importante, ya que la bidireccionalidad en la comunicación es determinante al momento de establecer vínculos positivos con los espectadores. 

El secreto de una buena presentación

En definitiva, el secreto de una buena presentación, así cómo de muchas otras habilidades de la oratoria, es el ensayo. Práctica, práctica y más práctica. Podemos crear una exposición extremadamente ordenada y con un vocabulario perfecto, pero sí no lo practicamos y no prestamos atención a nuestro lenguaje no verbal, difícilmente tendremos éxito en nuestra presentación. 

Por lo tanto, para crear una presentación eficaz, tienes que saber exactamente qué vas a decir, en qué orden y qué tipo de información quieres transmitir. Además, es determinante estudiar la situación, así como el contenido que se debe presentar. 

Entonces, debemos asegurarnos de que nos hemos preparado a conciencia y de que somos capaces de brindar un discurso atrapante. Y en caso de que no sientas seguridad, no tienes que dudar en pedir ayuda a tus amigos o familiares para que te escuchen y te ayuden a simular una presentación formal. 

Si sigues los consejos que te brindamos en este artículo y dedicas horas de práctica a tu exposición, te aseguramos que será todo un éxito y muchas personas recordarán tus palabras. ¡Corre a ensayar y conviértete en un maestro de las presentaciones! 

Clases con Jesús Calderon para hablar en público | Comunica con Impacto

Pasé más de 20 años con miedo y vergüenza a hablar en público, me sudaban las manos, sentía la cara caliente, no sabía qué decir, al final nadie me entendía muy bien la idea, etc. Se me fueron muchas oportunidades de trabajo, de relaciones, de sentirme bien conmigo mismo.

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